El evangelio según san Trópico: 9

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Doménico Chiappe

9

La Transfiguración. Días después, se alejó con tres discípulos hacia un elevado y apartado monte y se transfiguró ante ellos: su vestido se convirtió en uniforme rojo como ninguna sangre podría teñirlo. Y a todos se les aparecieron los dictadores iconos del mundo, que conversaron con el Mesías. Se formó una nube de cuerpos desnutridos y rostros embrutecidos que los cubrió con su sombra y los dictadores se dirigieron a esa nube y le dijeron: “Este es nuestro sucesor, el nuevo caudillo. Escuchadle”. Los discípulos miraron alrededor pero ya no vieron a nadie, solo al Mesías.

Mientras bajaban del monte, el Mesías les prohibió que contasen lo presenciado, hasta que la dictadura resucitara de entre los muertos, gracias a las sucesivas reelecciones presidenciales que vendrían en el futuro. Ellos guardaron el secreto preguntándose qué entendería el Mesías por dictadura. Y le preguntaron: “¿Por qué la Iglesia solicita ahora un quórum mínimo para validar el referendo?”. Y él contestó: “Hay demonios bajo algunas sotanas”.

El Mesías cura a las autoridades electorales posesas. Al llegar el día del referéndum, vio que mucha gente rodeaba el Consejo Nacional Electoral y que muchos abogados discutían con sus discípulos. Y les preguntó: “¿De qué discutíais?”. Uno de la muchedumbre le advirtió: “Presidente, los jerarcas aseguran que tú incurres en falta electoral por usar los recursos del Estado en avasallar a tus contendientes, y que tendrán que suspender la votación”. Y el Mesías le respondió: “¡Generación incrédula! ¿Hasta cuándo os tendré que soportar?”.

Él fue hasta la sede del Consejo Electoral. Al ver que crecía el concurso de la gente, increpó a las autoridades diciendo: “Yo tengo la chequera lista para pagar las multas y, por si acaso no alcanzan los fondos, organizar una colecta pública”. Y el Consejo Electoral calló y quedó como muerto, tanto que la gente decía que las elecciones no serían válidas.

Pero el Mesías, inyectando cuantiosos recursos y propaganda, levantó los comicios y se mantuvieron en pie. Cuando el Mesías llegó a la reunión de los ministros, le preguntaron: “¿Por qué nosotros no pudimos controlar la situación?”. Y el Mesías les contestó: “A la ley solo se le puede vencer atemorizando a los hombres”.

Segundo anuncio de la Pasión.Saliendo de allí, recorrieron las mesas electorales para conocer el resultado de la contienda, que el Mesías no quería que se supiera. Estaba adoctrinando a sus discípulos y les decía: “El caudillo de esta Revolución reformará la Carta Magna que acabamos de redactar cuando ya no responda a sus necesidades y crearé un ejército paramilitar con el Pueblo al que daré cien mil kalashnikov. Pero mi gobierno plenipotenciario será rechazado por el Pueblo, que lo derrocará. Y yo, el cacique, tres días después de defenestrado, resucitaré”. Pero ellos no entendían sus palabras y no se atrevían a preguntarle.

Los asambleístas en el reino del Mesías.Ganó el referéndum y 120 de sus seguidores serían los encargados de redactar la nueva Constitución. En la celebración, él les preguntó: “¿Qué discutían en la instalación de las sesiones?”. Ellos callaban, porque habían debatido cuál de ellos había sacado más votos y debía presidir la Asamblea. Entonces él les dijo: “El que quiera ser vicepresidente que sea bedel y sirva a todos”. Luego abrazando al asambleísta más anciano, dijo: “El que vote por este viejito para presidir la Asamblea, votará por mí y el que vote por mí no es por mí por quien vota, sino por la Revolución”.

La horda anónima. Un ministro dijo al Mesías: “Presidente, hemos visto pobladas de gente que arremete contra los periodistas en tu nombre y no discrimina a quién ataca y se lo hemos prohibido”. El Mesías dijo: “No se lo prohibáis, porque nadie que ejerza la violencia contra los desestabilizadores en mi nombre puede, después, hablar mal de mí, y quien no está a favor de nosotros, está en contra. Quien escribiere bien de nosotros por ser discípulos de la Revolución, en verdad os digo que no se quedará sin recompensa”.

El escándalo. “A quien se escandalice por la actuación de uno de mis seguidores más le valdría que le frieran la cabeza y la colgaran de una estaca en medio de la plaza. Y si los medios de comunicación son ocasión de pecado, censuradlos: es mejor para el Pueblo ser gobernado sin libertad de información que entrar a la Revolución con dudas. Y si la Contraloría es ocasión de pecado, desintegradla: es mejor para el Pueblo no tener justicia que vivir intrigado por la corrupción. Y si los Sindicatos son ocasión de pecado, deshacedlos: es mejor para el Pueblo entrar a la Revolución sin aumento de sueldos que vivir en una democracia donde las huelgas no cesan”.

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Domenico Chiappe

Doménico Chiappe (Lima, 1970) [www.domenicochiappe.com] Ha publicado el ensayo Tan real como la ficción, herramientas narrativas en periodismo (2010), la novela Entrevista a Mailer Daemon (2007), los libros de cuentos Párrafos sueltos (2003, reed. 2011) y Los muros / Les murs (ed. bilingüe, 2012), y la obra Tierra de extracción, elegida por Electronic Literature Organization para su antología ELC2 [http://collection.eliterature.org/2/] como una de las mejores obras de literatura multimedia. Se crió en Venezuela, donde ejerció como periodista, y reside en Madrid.