El Evangelio según Jesucristo (o según Saramago)

 

Nos encontramos con esta novela de José Saramago (1991) que pretende contar la historia de Jesús de Nazaret a la manera de los Evangelios que conocemos, pero tomando la libertad de re-crear los hechos que conocemos como establecidos apelando a un acercamiento histórico, sociológico, cultural que se percibe como mucho más verosímil al entendimiento humano.

De esa forma, temas controversiales (fundacionales de la tradición cristiana) como la virginidad de María, la castidad de Jesús y la omnipotencia de Dios, se ven transformados en esta novela para darnos una idea muchos más humana de Jesús de Nazaret, quien sufre una transformación personal y espiritual fundamental impulsada por la muerte trágica de su padre José y el descubrimiento de revelaciones hechas a María por parte de lo que se piensa es un ángel (o un demonio).

Se trata, por supuesto (y para alivio de los lectores más fieles a sus dogmas de fe), de una ficción basada en una “ficción oficial”, esta última compuesta a lo largo de los siglos por los textos compilados que hoy conocemos como Nuevo Testamento en la biblia del Vaticano. La ficción de Saramago se plantea como una crítica a los fundamentos del cristianismo organizado; una especie de espejo roto en el que se quiere mostrar la verdad  de dichos basamentos: un Dios no omnipotente, ambicioso de poder, que desea expandir su imperio en todo el mundo, y que para tal fin, escoge participar en la concepción de un humano que será sacrificado para convertirlo en mártir: “Y cuál es el papel que me has destinado en tu plan, El de mártir, hijo mío, el de víctima, que es lo mejor que hay para difundir una creencia y enfervorizar una fe” (p.407)

A este personaje Dios, se le enfrentan en numerosas ocasiones tanto el Diablo como Jesús. El personaje Dios se ve cuestionado por seres supuestamente inferiores a él solo para demostrar egocentrismo y ambición. Este personaje Dios no es un Dios “rico en piedad”, siendo que no admite perdonar al Diablo y recibirle de nuevo. No admite hacerlo porque esto significaría su propio fin: no existiendo el contrario, Dios deja de ser quien es.  Y sobre todo cuestionado por Jesús, quien a pesar de verse atrapado en el plan de Dios, hace un último intento de no cumplir la voluntad del Padre, acelerando el momento y la causa de su muerte: no morir como el Hijo de Dios, sino como el Rey de los Judíos.

Durante la charla, encontramos que precisamente éste puede entenderse como el tema principal de la novela: cuestionar que todos los actos de los hombres sean solamente designios de Dios. Jesús es el liberador que se enfrenta a ese destino y lo tuerce a su manera, como una esperanza para e; “pueblo oprimido” por el Poder de Dios.

La novela también presenta otros temas tradicionalmente controversiales (a la hora de confrontar cultura y formación religiosa) como el libre albedrío, la posición de la mujer vs. el papel de María de Magdala, los fenómenos extraordinarios conservados en la novela (ángeles, demonios, curaciones, exorcismos, los 40 días en el mar – desierto -), los sacrificios como tradición en las comunidades religiosas primitivas, la trascendencia de Jesús de Nazaret y el establecimiento de la tradición cristiana mediante métodos bélicos o imperialistas.

Como acostumbra Saramago, un macrocosmos presentado dentro del microcosmos de un relato sencillo que parece poder reducirse a una anécdota, peor que termina siendo un universo de ideas y planteamientos filosóficos.  Una propuesta de pensamiento de Saramago derivada directamente de su propio sentir.

 

 

 

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Ainara Mantellini Uriarte

Ainara Mantellini Uriarte

Venezolana para siempre, pero fuera de Venezuela por propia decisión. Vivir en Miami me convierte en un poquito de todos lados. Licenciada en Letras de la Universidad Católica Andrés Bello y con estudios de posgrado en Literatura Latinoamericana de la Universidad Simón Bolívar. La lectura me atrapó desde que aprendí a leer y ya no hay remedio para ello. Mi otra pasión: mi esposo y mi hija.