Dear Mr. Gacy

2010 Drama: 103 minutos

Dirección: Svetozar Ristovski

Jasson (Jesse Moss), estudiante de college, deberá contactar a John Gacy (William Forsythe), asesino en serie condenado a pena de muerte, para llevar a cabo un trabajo de investigación. Tendrá que meterse en la cabeza de Gacy y conocer los detalles más escabrosos de los crímenes cometidos a 33 adolescentes. Jasson le escribirá una carta a Gacy para presentarse. En las siguientes comunicaciones, adjuntará fotos suyas en las que posa semidesnudo. De las cartas pasarán a las llamadas telefónicas y la relación avanzará poco a poco: Gacy querrá saber más acerca del muchacho y este manifestará cambios en su comportamiento, como su ansiedad por contestar el teléfono. Además, cometerá incesto con su hermano menor. Finalmente, Gacy invitará a Jasson a conocerse en persona.

Dear Mr. Gacy, película basada en un hecho real, mantendrá al espectador en constante suspenso. Lo hará una suerte de tercero cómplice de la mórbida relación entre los personajes. De manera involuntaria, nos atrapará a todos en un retorcido juego de confusiones, nos arrastrará hacia cuestionamientos acerca de la condición humana: ¿cuáles son nuestros límites? ¿Existen los límites? ¿Hasta qué punto resulta posible comprender o aceptar por qué actúan de cierta manera las personas? Tomando como premisa el dicho “quien juega con fuego se quema”, nos enseñará que muchas veces seguiremos jugando aunque ya sintamos los primeros calores en las brasas del peligro. Nos mostrará que, cuando perdemos el control, quedamos en manos de un piloto automático que tarde o temprano nos hará estrellar contra el concreto de la realidad. Pondrá a viajar la confusión y la lucidez en sentidos opuestos en una pista de una sola vía. Svetozar Ristovski conseguirá que el espectador, al igual que Jasson, se pierda de vista a sí mismo por un momento.

Mientras nos vamos acercando al desenlace de la película, parecerá que las cosas habrán vuelto a la normalidad para los personajes; sin embargo, de nuestro lado de la pantalla, quedará la duda de si el protagonista se habrá recuperado del todo, pues aunque Gacy no tendrá ya cómo complicar los días de Jasson ni hacerlo correr para contestar el teléfono por temor, él en su andar no mostrará alivio. Más bien quedarán huellas de desvelo, de desgaste emocional y de dolor. Para Jasson, probablemente, la experiencia haya sido un viaje sin retorno.

Dear Mr. Gacy es una película buena e interesante. Es buena porque llega al espectador: lo involucra en la historia y hace que sus ciento tres minutos de duración se conviertan en una montaña rusa de emociones y angustias. Y es interesante porque nos presenta la vida desde la perspectiva de un asesino que, a pesar de su condición, será un hombre persuasivo, con mucho poder y capaz de manipular a otras personas solo con sus palabras.

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Luciana Medina León

Luciana Medina León

Nací en el Perú hace 29 Abriles. Un boleto round-trip me trajo a Miami en el 2004. Luego de 30 días, el boleto quedó convertido en one-way. No viene al caso decir lo que estudié en Lima, pero si que aquí estudié Psicología y que este año haré un Master en lo mismo. Tampoco viene al caso decir que tengo un poema publicado en una antología de poemas y un blog que nadie lee.
Me encontrarán en la sección cine en cada publicación. Las relaciones a larga distancia tienen un encanto muy particular: la atracción se mantiene como en el primer día; las partes no caen en rutinas absurdas de cajones desordenados o silencios insondables como centro de mesa; por último el tiempo del que se dispone no se desperdicia. La nuestra no será la excepción. No por mi parte al menos.