De (tus) letras invisibles

¿cuánto mide el dolor?

¿lo mismo que cinco letras?

¿un mar? ¿Un océano? ¿Los siete mares?

No hay que asustarse de las palabras

sí de su extensión, su alcance.

-sálvame del horror

de las letras invisibles,

alarido interno del desgarro-

propongo una regla, un compás,

un cordel para medir tus letras

lo que dices cuando oigo tus pasos

ir es más corto que regresar

aunque sea más largo a tu recuerdo

a las letras largas, repetidas de nosotros.

-sálvame de tus pies,

de la inquietud de tus distancias-

además, habríamos de medir

el tiempo de otra forma

volver al sol a cuenta gotas,

a la tarde vertida a granel

medirte ausente con las hojas

de los árboles que caen

en un día sin viento

-sálvame de decirte

cuánto otoños mide mi vacío-

pero no midas el sueño

ni su tallo grueso como árbol

no midas la corteza reincidente

del anhelo de tu lluvia

no busques ahuyentar

tu oscuro silencio cuando duermo

-sálvame de todo menos

del vacío, ese sueño ocupado

por tu ausencia al despertar-

David…

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Elías David

Elías David

Sostuvo en esta revista, hace tiempo, la columna de poemas Saudade que ahora retoma, ya sin saudade. Ha impartido en su ciudad natal talleres de creación literaria donde ha aprendido mucho. Textos suyos han aparecido en antologías regionales de su país y de Miami. Fue profesor de secundaria. Ahora sólo lee y escribe, o sea, no hace nada.