Daltonismo.

Así es, pues, el color gris

contagiado a los ojos,

pegado a la rutina de

la retina…

y nos volvemos

testigos de las tardes solitarias

de nosotros

culpable,

dijo culpable

el color gris acodado en mis pestañas

viendo hacia el patio deshabitado

de mi conciencia,

de la búsqueda.

Así te llamo, todos los días,

sabiendo de antemano que no existes:

blanco, negro, forma.

Pero te llamo desde mis grises

sentado al borde del daltonismo

derramando lágrimas transparentes

(seguro que son rojas,

como las naranjas, como los arroyos,

y los ríos, y las ratas y los pasos y

como el blanco y el negro y la forma)

que van a caer secas a

tierra seca que recojo

con mis manos invisibles

(seguro que son rojas

o grises

da igual)

David…

© 2012, . Opinions set out in this post are those of the author(s) and do not necessarily reflect the official opinion of Suburbano Ediciones.

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Elías David

Elías David

Sostuvo en esta revista, hace tiempo, la columna de poemas Saudade que ahora retoma, ya sin saudade. Ha impartido en su ciudad natal talleres de creación literaria donde ha aprendido mucho. Textos suyos han aparecido en antologías regionales de su país y de Miami. Fue profesor de secundaria. Ahora sólo lee y escribe, o sea, no hace nada.