Charla con la autora mexicana Erika Mergruen

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David Campos

Charlamos con la escritora mexicana Erika Mergruen, acerca de su ebook La casa que está en todas partes. Como ella misma lo define, La casa que está en todas partes es un prisma narrativo que refracta en un haz a personajes de distintos estratos sociales de la Ciudad de México. Francisco, El Jirafitas, Anaís, entre otros, deambulan por una avenida sin saber que han pisado la intersección simbolizada por las orejas de un perro muerto.

Erika Mergruen (México, 1967) ha publicado los poemarios Marverde (1998), El Osario (2001) y El sueño de las larvas (2006); los libros de cuentosLas reglas del juego (2001), La piel dorada y otros animalitos (2010), el libro de minificciones El último espejo (2013) y La ventana, el recuerdo como relato(2002), con el que obtuvo el premio Autobiografías, Diarios y Testimonios de Mujeres Mexicanas, DEMAC 2001-2002. Realizó la traducción de la Danza macabra del Cementerio de los Inocentes (2007) y la versión modernizada de la Dança general (2009). Es coordinadora del sitio web osiazul.com.mx.

David Campos.

¿Cómo comenzaste en la literatura? Tus gustos, tus primeros acercamientos.

Erika Mergruen.

Creo que uno se acerca a la literatura primero como lector. Yo me acerqué a ella por reto: aprendí a leer hasta los ocho años, la dislexia me retó a leer mis primeros libros. Supongo que luego se transformó en guarida y luego en vicio. Mis primeras lecturas fueron cuentos tradicionales. Los que recuerdo con más cariño son los cuentos populares rusos.

David Campos.

¿Y por populares rusos te refieres a Chéjov, Gógol, etc?

Erika Mergruen.

No, los tradicionales, los que hoy en día etiquetamos como “infantiles”.

David Campos.

Después, cuando la literatura se hizo tu guarida, ¿comenzaste a escribir?

Erika Mergruen.

Sí, comencé garabateando poemas, parecidos a las rimas infantiles; y estampas de cosas cotidianas o de platillos que me gustaban, animándolos. En algún lugar quedó un texto sobre el puré de papa que hoy catalogaría de ficción breve.

David Campos.

Siempre tocas a la comida en tus textos…

Erika Mergruen.

Creo que es una constante.

David Campos.

Como todo escritor y sus temas propios. ¿Crees que las historias son una excusa en la literatura?

Erika Mergruen.

Más bien la literatura es un vía para las historias, no toda historia alcanza el nivel de literatura.

David Campos.

¿Cuáles fueron tus primeras lecturas de poesía?

Erika Mergruen.

La más significativa y que sigue vigente, y seguirá: Lorca.

David Campos.

¿Cuándo comenzaste a publicar?

Erika Mergruen.

Mi primera publicación fue un libro de poesía, Marverde, en 1998.

David Campos.

¿Y cómo pasaste a la narrativa?

Erika Mergruen.

También escribía narrativa: cuentos y relatos. El primer libro de cuentos fue publicado en 2001, Las reglas del juego.

David Campos.

Háblame un poco de “La casa que está en todas partes”, ¿cómo nació?

Erika Mergruen.

La idea surgió de estampas citadinas que tenía escritas. Esto ocurrió hace 7 años. La novela la terminé hace 5 años. Es mi primera novela. En esas épocas pensaba que cada persona es un universo, y que los universos a veces se cruzan en las situaciones más nimias.

David Campos.

¿Y por qué escribir? ¿Qué te hizo o te hace hacerlo?

Erika Mergruen.

Me gustaría decir alguna cursilería al respecto, pero no. Escribo por oficio, por profesión y por adicción.

David Campos.

Cuando dices adicción encierras toda la cursilería que se puede decir, objetivamente, respecto a eso.

Erika Mergruen.

La adicción es toda la luz y toda la sombra en un sólo sitio.

David Campos.

¿Cómo piensas un poema?

Erika Mergruen.

Ya no escribo poemas.

David Campos.

¿Por?, Si vale la pregunta

Erika Mergruen.

Supongo que es una maldición. No buscas escribirlos, los versos llegan. Creo que la narrativa me devoró. Mis poemas, a la larga, se transformaron en ficciones breves, poemas en prosa.

Creo que por eso no me llegan ya versitos, el dios de la poesía me abandonó por narradora, ja.

David Campos.

¿Escribes todos los días?

Erika Mergruen.

Sí, pero la cantidad varía. Si tengo algún proyecto, asigno horas o cuotas diarias. También hay días de descanso, como en cualquier profesión.

David Campos.

¿Cómo es tu rutina? además de noctámbula.

Erika Mergruen.

Me gustaría decir que tengo una rutina, pero en los últimos meses mi cotidianidad es un caos. Todo está sujeto al dormir o no dormir. Pero escribo mi columna para un periódico, avanzo en mi nuevo proyecto y procuro cubrir mi cuota de ama de casa.

David Campos.

¿Crees que “la casa…” es un libro de encuentros de universos en situaciones nimias? Creo que el libro, más allá de los encuentros, habla de esos universos tan ajenos que somos los individuos, tan ajenos y tan independientes.

Erika Mergruen.

Creo que vamos por la vida ensimismados en nuestros asuntos, cuadrados, intolerantes, sin la mínima curiosidad por no ver sino observar el entorno. Vamos en busca de los clichés, de los parámetros que otros fijan. Buscamos los fuegos de artificio cuando la maravilla está doblando la esquina. Creo que la maravilla habita en cada uno de nosotros.

David Campos.

Aparentemente estamos más conectados uno del otro, gracias a la tecnología, a la pérdida de las barreras entre uno y otro, pero también nos ha hecho más solitarios.

Erika Mergruen.

Los conectores no garantizan las conexiones. Las comunicaciones han llegado a un punto único en la historia de la civilización, pero eso no significa que hemos aprendido a comunicarnos.

David Campos.

¿Egoísmo, será?

Erika Mergruen.

No, creo que se le llama “ser humano”. Es una tara de la especie, supongo.

David Campos.

Háblame un poco del Tarot, de tu relación con él.

Erika Mergruen.

Del tarot me gusta su iconografía, los ilustradores que ha jugado con él son legión. Su simbología se antoja un resumen de occidente. Así como ofrece variaciones a la plástica, también lo hace con las letras. Lo usé para escribir ficciones breves. Pero no está en todo lo que he escrito. Sólo es uno de tantos elementos.

David Campos.

¿Qué tantas dificultades se encuentran en México para publicar? ¿Es difícil publicar en México?

Erika Mergruen.

No puedo hablar por todos los escritores, pero para mí ha sido un infierno. Muchos sinsabores.

David Campos.

Por ejemplo con este libro.

Erika Mergruen.

Ese libro tiene una colección de anécdotas aciagas. Verlo flotar en la red me reconforta. Eso se los debo a Pedro Medina y a ti. Ahuyentaron al fantasma.

David Campos

Para eso es la literatura, ¿no? de los fantasmas, para los fantasmas, por los fantasmas.

Erika Mergruen.

Sí, pero la literatura y el mundo editorial no están del mismo lado del umbral. Son dos mundos diferentes. Esto es algo que no hay que olvidar ni como escritor ni como lector.

David Campos

Ni como editorial.

Erika Mergruen

Exacto.

David Campos.

Tú has trabajado como editora, ¿cierto?

Erika Mergruen.

Hace muchos años. Luego dediqué años a la diagramación.

David Campos.

¿Cuál es la parte que más te gusta de La casa que está en todas partes?

Erika Mergruen.

Uno de los capítulos de Mathiana niña.

David Campos.

¿Y el que menos?

Erika Mergruen.

Uno de Anaís.

David Campos.

¿Estás trabajando en algún proyecto ahora?

Erika Mergruen.

Sí, en mi tercera novela. La segunda lleva un año terminada.

David Campos.

¿Podemos hacer un jueguito de palabras? Te digo una palabra y me dices lo que piensas.

Erika Mergruen.

Venga.

David Campos.

Cocina.

Erika Mergruen.

Fuego.

David Campos.

Sazón.

Erika Mergruen.

Picante.

David Campos.

Escritura.

Erika Mergruen.

Muerte.

David Campos.

Vida.

Erika Mergruen.

Sol.

David Campos.

Poema.

Erika Mergruen.

Agua.

David Campos.

Poesía.

Erika Mergruen.

Libélula.

David Campos.

Libro.

Erika Mergruen.

Casa.

David Campos.

Ciudad.

Erika Mergruen.

Sombra.

David Campos.

Cartas.

Erika Mergruen.

Mago.

David Campos.

Biblioteca.

Erika Mergruen.

Especias.

David Campos.

Sonrisa.

Erika Mergruen.

Niños.

David Campos.

Años.

Erika Mergruen.

Vejez.

David Campos.

Ojos.

Erika Mergruen.

Luz.

David Campos.

Novela.

Erika Mergruen.

Horror.

David Campos.

Fin.

Erika Mergruen.

Loco.

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Elías David

Elías David

Sostuvo en esta revista, hace tiempo, la columna de poemas Saudade que ahora retoma, ya sin saudade. Ha impartido en su ciudad natal talleres de creación literaria donde ha aprendido mucho. Textos suyos han aparecido en antologías regionales de su país y de Miami. Fue profesor de secundaria. Ahora sólo lee y escribe, o sea, no hace nada.