Bon Iver – El lamento del fantasma triste

Bon Iver

For Emma, Forever ago (Jagjaguwar)

For-Emma

 

Justin Vernon tenía 27 años cuando se consideró un fracasado.  Había disuelto DeYarmond Edison, una banda de indie rock que lideró por 10 años sin ningún tipo de reconocimiento.   Además de que recibía un tratamiento para la mononucleosis hepática que sufría, todas las chicas con las que salía terminaban rápido con él. Estaba desorientado.  Entonces se le ocurrió renunciar a su trabajo como cocinero y recluirse durante el invierno en la cabaña de un bosque en el noroeste de Wisconsin.   Durante esa época solo comió dos ciervos que el mismo cazó, consiguió su propia leña y no tuvo más contacto que con su padre que le llevaba agua cada 10 días.

Los únicos compañeros de Vernon fueron una vieja guitarra Silverstone, un equipo portátil de grabación y un micrófono ShureSM57.    Aprovechaba el día para registrar austeras melodías que solo terminaban mostrando una y otra vez su amarga depresión, hasta que luego de tres meses terminó purgando sus demonios.   Había llegado a la cabaña como un punkie frustrado e iba a volver a la ciudad como un folkie maduro y reconfortado.   De regreso a la civilización hizo discretos overdubs a la grabación original, se puso como sobrenombre “buen invierno” en francés mal escrito y editó 500 copias de su álbum de modo independiente.  Ahí empezó la bola de nieve.

La soledad también genera belleza y For Emma, Forever ago, como al final llamó al conjunto de canciones grabadas en la cabaña, resultó siendo un discazo.  Pudo haber sido un álbum monótono, pero cada canción es un universo de pequeñas sutilezas.   Son atmósferas hechas en la más completa soledad, etéreas pero intensas, introspectivas, que escuchas como quien espía a Vernon desde una rendija o lo observas como un espectro en silencio al costado de una chimenea a punto de apagarse.   Cuando pones el disco en un día triste sientes que alguien te acaricia la cabeza y la terminas pasando un poco mejor.

Bon Iver suena a un Will Oldham espectral, a Iron&Wine con harto reverb, al primer Devendra Banhart (aunque discreto y menos disforzado), a un M. Wardmás rural y al Elliot Smith nostálgico.  Pero Bon Iver es también muy original.  Su falseto técnicamente imperfecto hace que suene frágil y a la vez muy espiritual.   Sus letras son crípticas, hechas por alguien desconsolado pero que no pide atención ni genera pena.  Solo a veces se pone confesional como en “SkinnyLove” donde en lo que sería el coro, canta tal vez la melodía más conocida del álbum, con Vernon casi gritando desesperado “And I toldyou to patient / and I toldyou to fine / and I toldyou to be balanced / and I toldyou to kind”.

En “Creature Fear” Vernon arranca dulce pero luego se va poniendo agresivo: “So many foreign worlds / So relatively fucked” para terminar diciendo “I was teased out by your blouse / Spit out by your mouth.”   Luego, en una de las canciones más hermosas, “For Emma”, el despecho queda a un lado y declara que la puede seguir queriendo: “With all your lies / you’re still very loveable”.

La idea central del album la encontramos en su cierre,“Re: Stacks”, donde Vernon explica “This is not the sound of a new man or crispy realization / it’s the sound of the unlocking and the lift away.   Conforme sigue la canción, esta se pone más triste, con Vernon arrullándose a sí mismo: “I keep throwing it down, two-hundred at a time,” para finalmente acabar con lucidez “it’s hard to find when you knew it / when your money’s gone and you’re drunk as hell.”

Las grabaciones eran exquisitas pero parecían destinadas a seguir la misma suerte de su primera banda. Hasta que Bon Iver se presentó entre cientos de artistas en el festival CMJ de Nueva York a fines del 2007. Luego de esa presentación los bloggers empezaron a escribir de su música y el secreto empezó a esparcirse.   Entonces Jagjaguwar, una de las disquera más prestigiosas de Estados Unidos lo fichó para editar For Emma, Forever ago bajo una mejor distribución y publicidad.  Inmediatamente después el mítico sello 4AD lo editó en el Reino Unido y al poco tiempo ciertos de adictos a la música empezamos a decir que estábamos antes un clásico instantáneo.  Y así lo fue.  El álbum acabó en casi todas las listas que reseñaban los mejores discos del 2008 y terminó vendiendo miles de copias.   Justin Vernon ya no es más un hombre afligido.  Ahora es aclamado por la crítica, tiene una gran legión de fanáticos, toca en grandes festivales, recibe Grammys, colabora en la banda experimental Gayngs y aporta su voz en discos de estrellas del mainstream como Kanye West.   En el 2011 sacó como Bon Iverotro gran álbum, mucho más positivo y con bastante orquestación, pero mientras tanto la fama de For Emma, Forever ago ha hecho que en menos de 6 años ya sea considerado uno de los discos más entrañables en lo que va de este siglo XXI.

 httpv://www.youtube.com/watch?v=allvr1GZeTI

Mario Reggiardo

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Mario Reggiardo

Mario Reggiardo

Productor electrónico.   Crítico musical.   Profesor universitario.  Fundador de una revista de literatura.  También ha sido director de contenido de una revista de derecho, director de la Oficina de Asuntos Internos del Ministerio del Interior peruano, investigador en Albania, árbitro y socio de un estudio de abogados.  Le encanta el fútbol pero lo juega mal.  Es un asiduo viajero.   Todavía compra discos compactos, aunque está regresando al vinilo de a pocos.  Actualmente maneja el sello discográfico A Tutiplen Records y asume el reto de la paternidad.