Betibú: Claudia Piñeiro

BetiBu-Claudia-PinieroAlfaguara, 2010.

345pp.

La novela Betibú fue el título preciso para leer este verano: un relato muy entretenido y de fácil digestión.

La historia cuenta la investigación que realizan la protagonista, Betibú, y dos periodistas acerca de la muerte de un empresario en su vivienda en un exclusivo country de las afueras de Buenos Aires. Betibú es una escritora que había logrado cierto reconocimiento y que ha dejado de escribir luego de una novela suya que fuera mal recibida por la crítica. Un antiguo affair, Rinaldi, editor del diario El Tribuno, la invita a escribir desde su mirada de ficción acerca del acontecimiento. Esta tarea la realiza desde dentro del propio country y en compañía de un experimentado periodista de policiales (Jaime Brena) que recientemente fue “degradado” a las páginas sociales de la publicación y el nuevo “pibe” encargado de la sección de policiales, armado con su BlackBerry y su cultura Google. Aderezan el conjunto las amigas íntimas de la escritora y algunos otros personajes como la redactora de culturales del diario y el policía.

La escritora hace un dibujo de los personajes casi caricaturesco (como la muñequita Betty Boop), que nos permite hacernos una idea rápidamente del carácter de cada uno y los conflictos entre ellos. Es prácticamente una presentación visual, cinematográfica o televisiva. De esas en las que uno puede distinguir solo por el porte del actor o la ropa que lleva cuál será el rol del personaje en la historia que nos aprestamos a ver. Probablemente esto se deba a la relación estrecha que tiene Piñeiro con el mundo de los guiones de cine y TV. Para algunos lectores esto resulta un trabajo descriptivo muy claro que ayuda a la comprensión de la lectura. Otros lo encuentran demasiado fácil y habrían preferido descubrir a los personajes por sus acciones a lo largo de la materia. Los más, inmediatamente hicieron una correlación triangular entre Betibú – voz narradora – Piñeiro: ¿acaso la misma persona?

En cuanto al estilo literario que explora, tanto en esta novela como en su best seller Las Viudas de los Jueves, Piñeiro muestra interés por el género policial.  Para ello, la novela abre con una descripción detallada de la escena de un crimen.  Una descripción que se detiene en elementos muy gráficos como la composición interior de la garganta de un ser humano. Sin embargo, luego de una introducción de tal violencia, la novela nos va llevando por un camino que se va aligerando y suavizando cada vez más, y que termina por enfocarse más en las penas derivadas de la crisis de los cincuenta entre las mujeres o en el amor secreto que guarda el periodista por la escritora. En realidad, aunque la novela trata de una seguidilla de muertes o asesinatos, y a pesar de que existe una investigación más que policial, periodística, al respecto, parece más bien que la autora tomara este escenario para trabajar, no el género policial, sino el costumbrista.

La novela está llena de retratos de las costumbres sociales actuales de la sociedad bonaerense: la gran diferenciación de clases sociales y los inútiles y prejuiciosos cercos de seguridad a los que se tiene que someter la clase trabajadora para ingresar a los predios de los más adinerados; el enfrentamiento tradicional de los medios de comunicación con los gobiernos de turno; las crisis de middle age que viven los personajes femeninos (visión estética y afectiva de la mujer) y de Brena, quien se enfrenta a su nueva tarea periodística, lejos de la sección de policiales; el mundo de los jóvenes (hijos de Betibú) y su relación casi inexistente con la madre; la dicotomía entre las nuevas herramientas tecnológicas y el periodismo de investigación tradicional.

Esta es, quizás, en conjunto con la expresión somera de alguna que otra crítica social a los sistemas judiciales, lo que nos queda de esta lectura: lo que nos llevamos a casa.  Un paseo por el paisaje actual de costumbres citadinas, una foto instantánea de como somos hoy en día. Un paisaje costumbrista insertado en una historia que maneja el suspenso lo suficientemente bien como para incentivar nuestra lectura.  Una lectura entretenida, ideal para un fin de semana de verano.

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Ainara Mantellini Uriarte

Ainara Mantellini Uriarte

Venezolana para siempre, pero fuera de Venezuela por propia decisión. Vivir en Miami me convierte en un poquito de todos lados. Licenciada en Letras de la Universidad Católica Andrés Bello y con estudios de posgrado en Literatura Latinoamericana de la Universidad Simón Bolívar. La lectura me atrapó desde que aprendí a leer y ya no hay remedio para ello. Mi otra pasión: mi esposo y mi hija.