Adiós al DREAM ACT

A Cindy Bendezú, Adrián Escárate, Gil y a todos los demás.

Nacer nos concede el derecho a la ciudadanía del país en el cual nacemos. Además existe también la ciudadania voluntaria, aquella que se adquiere en un país en el que se lleva algunos años viviendo. En Estados Unidos, por ejemplo, tras haber sido residente legal durante un período de cinco años consecutivos, uno puede solicitar la ciudadanía.  En ambos casos la ciudadanía es un hecho que obedece a razones legales y burocráticos. Y en ningún caso implica necesariamente el amor por la patria. Podemos legalmente pertenecer a algún país pero no vivir en él y entonces quizás podamos no quererlo, o que nos sea indiferente. Lo que determina el amor por la patria es la identidad nacional. La identidad nacional se construye, se forja, es voluntaria, es un sentimiento, es más que un trámite legal y burocrático, es algo que se lleva bajo la piel.
El sábado dieciocho de diciembre, el senado de los Estados Unidos bloqueó el proyecto de ley que permitiría a miles de estudiantes indocumentados obtener una residencia para vivir y trabajar legalmente en los Estados Unidos, después de terminar sus estudios secundarios o universitarios. Este proyecto de ley, conocido como el DREAM ACT,   era aplicable a inmigrantes que tenían menos de 16 años al ingresar a Estados Unidos, y que hayan vivido en el país al menos cinco años.

Algunas declaraciones de estos estudiantes posteriores al bloqueo del DREAM ACT fueron las siguientes:

“Están ganando por estado, están ganando por región”, dijo Cyndi Bendezu, de 25 años, graduada de la UCLA, quien fue llevada de Perú a Estados Unidos cuando tenía 4 años. “Tenemos que ganar victorias más pequeñas” (extracto de el diario El Nuevo Herlad).

“No entiendo y estamos desilusionados, pero tenemos que seguir luchando”, dijo Adrián Escarate, un estudiante chileno de 22 años, quien siguió la votación desde una pantalla grande en el Yambo Restaurant en la Pequeña Habana, junto a decenas de compañeros de estudios. “Yo llegué aquí a los 3 años. No conozco a ese país [Chile]. El único país que conozco es acá, Estados Unidos” (extracto del diario El Nuevo Herald).

“Recuerdo que ese año quería tener un auto pero no podía conseguir una licencia”, comentó Gil. “Le pregunté a mi mamá y me dijo que no tenía estatus” (extracto del diario El Nuevo Herald)

Estos jóvenes son más de seiscientos mil. La mayoría se ha criado en Estados Unidos; habla inglés como su primer idioma; no conoce o casi no recuerda el país en el que nació; quiere estudiar en este país o ha estudiado en él; quiere trabajar y contribuir al progreso de esta nación con su conocimiento. En fin, cualquiera de estos jóvenes quiere a este país igual como lo quiere cualquier estadounidense. Esta es su patria. Esta su bandera. Este su himno nacional.

Exponer a estos “patriotas de corazón” a la deportación y no permitirles la oportunidad de estudiar o trabajar, no creo que sea lo más adecuado. Si el estatus de residente legal es mucho pedir, quizás deberían surgir otros planteamientos de encaminar estas vidas. Probablemente se les podría otorgar un permiso de trabajo, algún tipo de visado que les permita trabajar en condiciones óptimas o alguna otra medida intermedia entre el estatus de residentes y la denigrante ilegalidad.

Es difícil conciliar entre lo objetivo y lo subjetivo, entre lo racional e irracional, pero a veces hay que hacerlo. No todo es negro y blanco, también existen los matices.

© 2012, Pedro Medina León. All rights reserved.

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Pedro Medina León

Pedro Medina León

Nació en Lima, Perú, en 1977. Es autor de los libros Streets de Miami, Mañana no te veré en Miami, Lado B y Varsovia. Es editor de las antologías Viaje One Way y Miami (Un)plugged. En el año 2017 se produjo el cortometraje The Spirit Was Gone, inspirado en los personajes de su novela Lado B. Además es creador y editor del portal cultural y sello editorial Suburbano Ediciones. Como gestor cultural ha sido co-creador de los programas #CuentoManía, Miami Film Machine, Pido la palabra y Escribe Aquí –galardonado con una beca Knight Arts Challenge por la Knight Foundation Center-. También es columnista colaborador en El Nuevo Herald y ha impartido cursos de técnica narrativa en el Koubek Center de Miami Dade College. Estudió Literatura (Florida International University) con una especialización en Sociología y en su país Derecho y Ciencias Políticas (Universidad de Lima).
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