A partir de Las Metamorfosis de Ovidio.

I.

Vinimos a desterrarte, Caos.

Cuando flotabas (por llamarle así)

libre.

Arrastrabas el rostro del fuego y

la tierra hecha lodo, agua,

enterrada en el aire. Libre.

Pero un dios anónimo o cobarde

(Ni Cronos ni nadie)

 te puso en orden inevitando tu adiós

tu ruptura,

desmembraron tu desahuciada cara

para que el árbol fuera también hoja, viento,

y que el mar al fin tuviera nombre

y sal y vida.

Todo el todo era indefinido,

existía Nada

llegaron los nombres que mantienen

a las cosas en su sitio, Caos,

entonces olvidamos volar

(pero no se llamaba volar)

se borró nuestro recuerdo de Todo

(pero no se llamaba recuerdo ni vida ni verbo)

tan tuyo que era, Caos, sin ser

hasta que un dios, un hombre,

inventó el orden, límite, fin, verbo. Nada.

II.

El problema fue la inmensa libertad

la tuya, Caos, lo Todo.

después del orden ya nada podía ser

libre sin atar otro espacio,

sin ofender a la creación de

la creación del orden.

Nació lo subjetivo, ese poder

heredado de los dioses, de Nada.

Entonces más orden. Órdenes.

Destruir para salvar la inmensidad.

Ven, Caos, te dijeron

pero no vengas del todo,

que nade esta nada en el casi

todo que eras, éramos, no siendo.

Usarte de nuevo, inmensa libertad,

para definir, delimitar,

llamarle diluvio a ese mar

que dejó seca de vida la tierra,

como seco tu nombre quedó

después de haberte usado.

III.

Después de todo

somos testimonio de nuestro origen.

Cuando todo volvió a su lugar

empezamos a ser piedra de nuevo

pero nos golpean y somos agua

¿tenemos que cargar la sed del

otro?

saciar eso que no podemos tener,

callar el silencio de nuestra boca,

trocar la mirada en ceguera

de dioses

que ya no verán, o sí, Nada

si no una multitud envuelta

en el tiempo

ordenado por los pasos,

visiones de los gritos,

piedras por todos lados

huyendo de tu suavidad misericorde,

Caos,

de tu amor unánime, uno,

sin ser amor, siendo Todo:

esa subjetividad del orden,

irrelevante.

@LeChatDavo
 D. C.

© 2012, Elías David. All rights reserved.

Compartir
Artículo anteriorNota Editorial
Artículo siguienteRage against Siberia.
Elías David

Elías David

Sostuvo en esta revista, hace tiempo, la columna de poemas Saudade que ahora retoma, ya sin saudade. Ha impartido en su ciudad natal talleres de creación literaria donde ha aprendido mucho. Textos suyos han aparecido en antologías regionales de su país y de Miami. Fue profesor de secundaria. Ahora sólo lee y escribe, o sea, no hace nada.